Sic et Non

13 de septiembre de 2016

Breve análisis del debate electoral Galicia 2016





Claramente ganadores del debate en Galicia: Feijóo (PP) y Ana Pontón (BNG), la diferencia con respecto al resto ha sido más que evidente. No olvidemos que los cuatro aspirantes de la oposición iban a este debate con la oportunidad de darse a conocer ante la mayoría de los gallegos que apenas les conocían, y de los cuatro solo logró hacerlo, de modo más que solvente, la candidata nacionalista.

Hasta ahora nunca una encuesta posterior a debate me ha quitado la razón, y creo que mañana las encuestas y análisis dirán que:

Feijóo remontó un debate inicial malo, nervioso en la voz, y sin controlar el tiempo. No es fácil ir a un debate contra cuatro, y se notó al inicio. Supo estar más agil, como suele ser habitual en él, en la segunda mitad del debate. En algunos momentos se notó el buen trabajo de su equipo de comunicación. Muy buen final, personal y emotivo, para arreglar el mal sabor de boca inicial, de hecho apenas se notó que miró a la cámara que no era, miró a la de Ana Pontón.

Leiceaga, un ejemplo del típico candidato socialista gallego falto de carisma. Parecía que tenía un collarín, no supo gestionar sus tiempos y se quedaba sin ese preciado elemento en un debate para la réplica. Mal, ir al debate y no saber las reglas del juego, se le vio perdido con los turnos. Cuando te refieres al rival, hay que mirarle a los ojos. Su final, flojo y enlatado. Sus gráficos han sido parodiados en las RRSS.

Ana Pontón, la mejor en forma, ritmo, manos y en el uso del tiempo. Supo manejar los turnos y por momentos parecía la única líder de la oposición. La única que no fue de negro, y la única que en todas las intervenciones miraba a cámara y apenas leyó un papel. Creo que ha sido la sorpresa del debate. No debió haber bajado la mirada al papel en medio de su cierre, pero fue un final emotivo y bien escenificado, pareció natural.

Villares, la sorpresa negativa. Ser magistrado y demostrar tal falta de dominio y corrección dialéctica es muy negativo. No ha hecho más que leer, y además acelerado. Tuvo momentos de buenas réplicas y ataques a Feijóo, pero no ha sabido recrearse con ellos, al no dominar para nada las formas. Mirada perdida al suelo y nerviosa, y un negativo y abusivo tic al estar constantemente colocando los folios del atril, ya que refuerza: 1 que lee y 2, que está nervioso.

Losada, pues que decir. Su elección del uso del castellano en un debate a candidato a presidente/a de la Xunta es un paso más en la increíble UPyDización en la que esta formación lleva inmersa en Galicia. Gran parte del debate parecía que solo leía con un ojo. Mejoró en el último tercio del debate, pero de una periodista se espera una mayor solvencia escénica y dialéctica. Y pasará a la historia cómo la candidata que reconoce en un debate que su adversario ganará unas elecciones. Solo faltó que pidiera el voto para Feijóo.



Considero que éstas son cuestiones evidentes que sin duda habrán influido en el electorado a la hora de percibir mayor o menor carisma por parte de los candidatos. Otra cosa será el voto el 25S.



1 comentario:

  1. A mí me llamaron la atención los ojos de Villares, que abría de plato, dando una impresión amenazadora, cada vez que terminaba sus intervenciones. Me sobrecogía, me desasosegaba y hasta me infundía temor. No sé si es algo irrelevante, pero a mí me pareció muy desagradable.

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